27 de enero de 2012

insomnia.

o sea, el odio que le he empezado a tener, ganas de partirlo et al. es el inconformismo. primero, porque qué mierda piensas que ganas, y en realidad lo que ganas es más frustración. esa cosa incompleta, como que, todo lo que se debe decir no ha sido dicho, intencionalmente. ¿es eso pereza o ganas de sonsacar o ganas de seguir igual u orgullo? no entiendo por qué no lo dice, y yo quedo esperándolo. sigo par de calles sin detenerme, dos, tres semanas, y de repente me importa. me detuve porque se me olvidó (¿se te olvidó algo?) y ya lo sabía pero quise no hacer caso, igual que él, seguir como si nada. quizá es el ego, sí, seguro es eso.

sino, ¿el qué? mantenerla a ella de souvenir en caso de. ¿en caso de qué si ya ni le habla mierda? no sé, ¿un recuerdo? que recuerdo ni que nada, es lástima. aunque ella no ha pedido lástima, sigue caminando sus vías en silencio, pero tu y yo sabemos exactamente qué va pensando. en absoluto, estamos más que equivocadas. o sea, como que él tiene siempre que intervenir, sino ella nunca lo hará. no, a menos que la ansiedad le haga darse cuenta. ¿darse cuenta de qué si ya sabe todo y se hace la tonta? no sé, es un experimento. ¿experimenta hasta donde puede llegar su paciencia o su lógica? no sé, quizá las dos. ¿y entonces nosotras qué hacemos aquí? ella que se coma sus nudos. no, estamos para recordarle que no todo es tal y como lo ve. en realidad, todo es EXACTAMENTE como ella lo ve e ignora. ¿qué no puedes ser Esperanza por un día? cállate. odio ese nombre, odio como me pides que sea eso cuando no tienes ni agallas para decirle la verdad en su cara y largarnos de aquí. y yo odio como te cuesta dejar de ser tan realista todo el tiempo. ¿quién te pinchará el aerostático, eh? no te he pedido que lo hagas.

todo no está dicho, no. debería dejar de creer en las circunstancias y las excusas. si, eso sería perfecto. no me imagino cuántas cosas me hubiera evitado si cada vez que prometí algo lo hice conscientemente. NO. yo he prometido pensando en los quizás, o sea, no puedo estar tan mal. ¿o sí? ¿y qué si hice un par de promesas que no terminé de cumplir? la primera no he sido.

genial, ahora la tenemos pensando en si es su culpa, ¿eso era lo que querías? si, exactamente eso. ¿para qué si terminaremos trabajando más de la cuenta? ¿no ves que ella lo que necesita es oídos no sabiduría? ella entiende pero está sorda y no le quiere decir a nadie. bueno, pero en el entremés ella tiene que darse cuenta que no es la culpable. otra vez con que tiene que darse cuenta.. ¡SI YA LO SABE TODO! es que se le olvida. no, tú haces que ella ignore para hacerla sentir grande, y si rebota contra la pared es mi culpa por hacerla ver "lo que no tenía que ver", muy linda tu realidad. ¿pero y cómo haremos para balancearla? ella no ha pedido balance, ha pedido sabiduría y le diste de más, aún sabiendo que eso no es lo que ella necesitaba. ella necesita el balance. te digo que no. ella necesita el balance, ¿no es lo que todos quieren? ella necesita volcarse de lado, derramar todo y que los pedazos de ilusas como tú la dejen ser tranquila, ¿quién te ha dicho que eso es lo que todos quieren? ¿acaso no ves que dándole ese maldito balance la vas a poner más  conformista de lo que ya es? ¿quieres perder tu trabajo por una introvertida? no. pues arregla ya el medidor, que se nos acaba la tolerancia.

24 de enero de 2012

Vlía.

leaves copulate, rich
derelicts rushing, tugging
leaning miser chomps


fluidities call
warmly, mischievous waifs bleat
brokenly, fleeting

20 de enero de 2012

la de la Becker, I.

había un jazz caliente de fondo. en la esquina panorámica de la barra una Becker recién servida acompañaba a una jovencita, que se mordía nerviosamente los dedos y miraba a todos lados buscando una cara o una voz, o las dos. con la desesperación en los ojos y las ganas mal guardadas, se mantenía a la expectativa. llevaba unos tacones negros que claqueteaban con la silla, labial rojo fuerte y un vestido negro clásico a la rodilla. desentonaba entre tantos treintañeros y cuarenta-y-tantos agitados con el saxofón, chimeneas y casi bohemios. ella esperaba, se le notaba.

probó la Becker. al vaso le dejó su labial, de regalo. parece que la tranquilizó. miró el reloj de la entrada, 9:24 hora Fujifilm, y la noche apenas se abría. cientos de oportunidades, de perdición, de risas, de pies sucios, de bebidas caídas, de música bien alta, de cómplices y enemigos, de oscuridad y luces de neón, de taxis a las 2am, de maquillaje dañado, de regguetton del viejo, de caderas y aplausos, de gente desconocida de cara parecida, de barras empañadas, de mesas de billar con doble fin, de baños trancados, de gente con palabras de alcohol y de fotos de cosas que no se sabe cómo pasaron ni cuándo. y ella ahí. en un bar de la Zona, sola, esperando.

25 de diciembre de 2011

¿mi verdad?

una noche de esas frías y dueñas de mi insomnio, la más regular de todas, me imaginé mirándolo a los ojos y contándole la verdad. llevaba poco tiempo escondiéndolo, prematuro aún, porque la ansiedad me retaba a veces, y otras yo me rendía hasta sin querer. en realidad iba a ser fácil soltarla; casi nunca teníamos nudos, los más frecuentes de sábanas, e incongruencias de lo más absurdas, que resolvíamos a risas. siempre fui capaz de decirle todo, y si me comían los nervios lograba aparentar calma, o al menos, él no se daba cuenta.

iba a ser fácil porque sabía salirme con otras líneas y otras figuras que no me delatasen. le conté sobre mis paredes, mis vallas y mis vacíos una vez, y como no tenía memoria sino para las inyecciones del ego, sabía que la próxima vez tendría que recordarle, o volverle a contar, la verdad. imaginando me di cuenta que no le escondía nada, que de mí sabía lo mejor y más que muchas de las personas que habían vivido conmigo hasta ese momento. me recorrió un escalofrío bien intenso. no tenía nada que esconderle, no tenía nada que escudriñarme. me sentí leída.

hay distintos tipos de relaciones con la gente, según yo. un vacío es una zona libre; es tratar a alguien igual que a todos, hasta algo frío el saludo. una valla, ciclónica si se quiere, significa que hay algo que separa a esa persona del resto, pero la distancia o las paradojas de la vida hacen que se trate igual o un poco mejor que a todos. una pared, por contrario e ilógico que pueda sonar, es tratar a una persona totalmente diferente del resto, con ademanes, gestos propios; lenguaje mutuo y único. algo especial. y él ya sabía por dónde yo iba, cuál era el límite y el punto.

"el problema contigo es que, aprendiste tarde. creías en la reciprocidad, y cuando te diste cuenta que hay nexos que son eternos y que no necesitan clasificación, que estas cosas burdas no son sólo blanco y negro, que  lo que pasa aquí es sólo nuestra materia [...]" me contestó y siguió casi para sus adentros. me enervé. ¿qué derecho tenía él de negarme las ideas sin yo terminar de explicarme? ¿qué le hace pensar que mis ideas esperan una contraposición? déjame equivocarme.

y me miró como siempre. esa mirada de "vamos allí" y de tremenda lujuria contenida o de desesperación; esa mirada que me hace hervir por dentro, me hace desear tantas locuras y que todas sean para él. nunca sabré con exactitud qué es eso que nos une o nos diluye, todavía no me entiendo a veces y aunque lo intento, mucho menos lo entiendo a él. es tan predecible y tan lacónico que no lo conozco siquiera por mitades. creo que sé qué está pensando y viene y me desvía, creo que sé qué está sintiendo y viene y me desconcierta con su sonrisa o su ceño fruncido y su seriedad ambigua. creo que lo conozco y en verdad no sé nada. mi verdad era ésa, y como ya ven, me cambió los términos.

23 de diciembre de 2011

fan del insomnio.

así como tener una semana durmiendo sólo dos o tres horas diarias, y llega el viernes y te la aprovechas durmiendo casi todo el día, para levantarte con más cansancio y sueño. porque no hay felicidad completa. es el mismo sabor de un libro terminado, después de muchos vaivenes, de muchos cafés, de muchos ojos llorosos, de palabras extraviadas en el diccionario propio, y cerrado. esa transición entre la realidad utópica y la realidad de espejo: la que se desea vs. la que se cree ver.

una cosa es estar perdido, otra es estar varado. perderse es desorientarse involuntariamente, no saber por qué. vararse es saber la dirección pero no saber cómo continuar.

pero, aunque Eclesiastés diga que no hay nada nuevo bajo el sol, la verdad está ahí. la verdad es el brillo no metálico de las cosas, mejor dicho, de las acciones. la verdad es que no me canso de buscarle las aristas a mis verdades y lo hermoso a mis fantasías. nunca me detuve a pensar, cabalmente, si las cosas, (acciones, perdón) tienen esa magia que les pongo, o si todo es efecto mío. esa fina línea entre lo real y lo místico me mantiene con vida.